Primero, escuchar
La primera cita sirve para entender qué ocurre desde su mirada y desde la de la familia. Según la edad y la situación, empezamos con el adolescente, con la familia o con ambos.
Un espacio propio para crecer a su ritmo.
Un espacio propio para el adolescente, con sus tiempos y su confidencialidad, y un acompañamiento a la familia para entender qué está pasando y cómo estar cerca sin invadir.

La adolescencia es una etapa de cambios intensos, y no todo malestar es un problema. Pero hay momentos en los que un chico o una chica sufre, se aísla, deja de disfrutar, discute más de lo habitual o carga con algo que no sabe cómo contar. Y hay familias que sienten que ya no saben cómo llegar. Consultar a tiempo tiene sentido: según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años tiene un problema de salud mental, y la mayoría no se detecta ni se trata.
Algunas señales que merecen una conversación con una profesional:
Si hay riesgo inmediato para su seguridad o la de otra persona, llama al 112. Si alguien piensa en hacerse daño o en el suicidio, la línea 024 del Ministerio de Sanidad es gratuita, confidencial y atiende las 24 horas por teléfono y chat.
Pedir ayuda pronto importa: la OMS y UNICEF señalan que la mitad de los problemas de salud mental aparecen antes de los 18 años.
La primera cita sirve para entender qué ocurre desde su mirada y desde la de la familia. Según la edad y la situación, empezamos con el adolescente, con la familia o con ambos.
El adolescente necesita un lugar propio donde hablar sin sentirse juzgado. Las reglas de confidencialidad se explican desde el principio, también sus límites cuando hay un riesgo.
Terapia adaptada al adolescente bajo una mirada integradora, y orientación a madres y padres para que se sientan acompañados y puedan ayudar a su hijo o hija desde el lugar adecuado y sin dañar el vínculo.
Acompañar a un adolescente pide un equilibrio difícil: darle espacio sin desaparecer, poner límites sin romper el vínculo. La Disciplina Positiva, desarrollada por Jane Nelsen a partir de las ideas de Alfred Adler y Rudolf Dreikurs, propone ser amables y firmes a la vez, y Nelsen y Lynn Lott la adaptaron específicamente a la adolescencia.
Por eso, cuando ayuda, también trabajamos con madres y padres: cómo hablar de lo que preocupa, cómo acordar normas que se cumplan y cómo reparar después de un conflicto.
Lo que más ayuda a un adolescente son adultos disponibles.
Nos cuentas brevemente qué ocurre y resolvemos las dudas prácticas antes de empezar.
La primera sesión ayuda a recoger historia, contexto y lo que esperas que pueda cambiar.
Se acuerdan objetivos y una forma de trabajo adaptada a tu situación y necesidades.
El proceso se revisa para entender avances, dificultades y próximos pasos.



Consulta presencial
La consulta está preparada para trabajar con adultos, infancia y familias. Atención con cita previa.
Cuando un cambio se mantiene durante semanas y empieza a afectar a su vida: los estudios, las amistades, el sueño, la comida, las ganas de hacer cosas o la convivencia. También cuando es el propio chico o chica quien dice que lo está pasando mal, o después de experiencias difíciles como un acoso, una pérdida o una separación. No hace falta esperar a que haya un problema grande para consultar.
Primero, entender qué está pasando desde su punto de vista y desde el de la familia. Después se acuerdan objetivos que el adolescente pueda reconocer como suyos y se trabaja en sesiones individuales, a veces con la familia. La forma de trabajar se adapta a cada persona.
Es frecuente al principio. Suele ayudar presentarlo como un espacio propio para él o ella, sin plantearlo como un castigo. En algunos casos empezamos con una entrevista con la familia para orientar cómo plantearlo, sin forzar.
Desde el inicio se explica cómo funciona la confidencialidad: lo que el adolescente comparte en su espacio se respeta, y con la familia se comparte lo necesario para acompañarle. La excepción es cualquier situación de riesgo para su seguridad o la de otras personas, en la que la familia siempre será informada.
No hay una única respuesta. Se decide tras la evaluación, según lo que ocurre, su momento y sus preferencias. En el centro trabajamos desde un modelo integrador: la terapia se adapta a cada adolescente y acompañamos a madres y padres para que puedan ayudar a su hijo o hija desde el lugar adecuado y sin dañar el vínculo.
En la consulta de C/ Bellavista, 1 (dentro de Bmove Pilates), 28804 Alcalá de Henares, con cita previa.
El siguiente paso puede ser pequeño
Cuéntanos brevemente qué está pasando y te orientamos sobre cómo dar el primer paso.