Casi todas las familias se lo preguntan alguna vez: ¿esto es una etapa o debería consultarlo? No hay una respuesta única, y tampoco hace falta esperar a estar seguros de que «hay un problema». Este artículo quiere ayudarte a decidir cuándo merece la pena hablar con una profesional.
Señales que merecen una consulta
Más que un síntoma concreto, lo que orienta es la combinación de tres cosas: cuánto dura, cuánto afecta a su vida y cuánto sufre el niño o la familia. Algunas situaciones en las que tiene sentido consultar:
- Cambios que se mantienen durante semanas: en el sueño, en la alimentación, en el humor o en las ganas de jugar.
- Miedos, preocupaciones o nervios que le impiden hacer cosas propias de su edad.
- Dificultades para relacionarse con otros niños o en el colegio.
- Conductas que desbordan a la familia y convierten el día a día en una batalla.
- Después de experiencias difíciles: una pérdida, una separación, un cambio de país, un acoso.
- Cuando es el propio niño quien dice que se siente mal, o cuando tú notas que algo ha cambiado.
Si hay riesgo inmediato para su seguridad o la de otra persona, llama al 112. Si alguien piensa en hacerse daño o en el suicidio, la línea 024 del Ministerio de Sanidad es gratuita, confidencial y atiende las 24 horas por teléfono y chat.
¿A partir de qué edad se puede ir al psicólogo?
No hay una edad mínima. Lo que cambia es la forma de trabajar. Con los más pequeños, buena parte del trabajo se hace con la familia: comprender qué necesita el niño y ajustar la forma de acompañarle. Enfoques como Theraplay trabajan el vínculo a través del juego entre el niño y sus figuras de cuidado, y la Disciplina Positiva ofrece herramientas a madres y padres. Con niños mayores y adolescentes, el espacio individual gana peso.
Por qué no conviene esperar
La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años tiene un problema de salud mental, y que la mayoría no se detecta ni se trata. La OMS y UNICEF señalan además que un tercio de estos problemas aparece antes de los 14 años y la mitad antes de los 18. Consultar pronto permite intervenir cuando todavía es más sencillo.
Cómo explicárselo a tu hijo
- Con sinceridad y sin dramatismo: «Vamos a hablar con una persona que ayuda a las familias cuando algo nos preocupa».
- Sin presentarlo como un castigo ni como algo que le pasa solo a él.
- Adaptado a su edad: a los pequeños les basta saber que es un sitio para jugar y hablar; a los mayores, que es un espacio suyo.
- Escuchando sus dudas, sobre todo con adolescentes que no quieren ir.
Para los más pequeños puede ayudar el cuento «¿Quién es el Psicólogo?», editado por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.
Qué ocurre en la primera cita
La primera cita sirve para conocernos, entender el motivo de consulta y recoger información sobre la historia del niño y de la familia. Según la edad, puede empezar solo con los adultos. Al final tendréis más claridad sobre qué está pasando y qué pasos pueden ayudar, y decidiréis juntos si este es el acompañamiento adecuado.
Si tu hijo es pequeño, puedes ver cómo trabajamos la psicología infantil en Alcalá de Henares; si es adolescente, el recorrido de psicología para adolescentes. Y si tienes dudas, puedes escribirnos antes de pedir cita.
Fuentes
- OMS · Salud mental de los adolescentes (nota descriptiva, actualizada el 1 de septiembre de 2025).
- OMS y UNICEF · Guía para mejorar el acceso a la atención de salud mental de niños y jóvenes (9 de octubre de 2024).
- Ministerio de Sanidad · Línea 024 de atención a la conducta suicida.
- Colegio Oficial de la Psicología de Madrid · El Colegio edita el cuento «¿Quién es el Psicólogo?» (23 de febrero de 2017).

